Casi sin querer, te seguí queriendo y eso ya se convirtió en inevitable para mí.
Por mucho que quisiera huir de mis sentimientos y de tí, había algo que no me dejaba hacerlo.
Me tenías atrapada, hasta que llegó el momento en el que se me cayó la venda de los ojos
Gracias a tí, cada día creo menos en el amor verdadero, no era lo que yo creía.
– ¿Qué pena, no? Todo podría haber ido a mejor.
– Supongo que gracias por ser así.