Encontrar el equilibrio entre ser mamá y escritora es un desafío constante, pero es completamente posible.
La maternidad es una aventura en sí misma, llena de momentos impredecibles y emociones intensas, y escribir puede sentirse como una tarea secundaria cuando tu hijo está presente. Sin embargo, es fácil encontrar espacio para ambas facetas de nuestra vida.
Yo lo tengo muy fácil por qué mi hijo es muy, pero que muy bueno y tranquilo, siempre jugamos durante horas, damos paseos y nos encanta ir al parque, pero cuando estamos en casa también juega con sus camiones y bloques de construcciones y lo veo reírse y jugar libremente con sus libros. Es algo que amo demasiado, el verlo, disfrutar y ser feliz.
Cuando se duerme la siesta encima de mí, algunas veces escribo un ratito con el móvil y pienso que algo he avanzado y también por las noches, cuando ya está dormido, vuelvo a escribir un poco. El resto del día lo exprimimos estando los dos juntos.
Mi consejo es ser flexible contigo misma. Acepta que no siempre tendrás tiempo o energía para escribir como antes, y eso está bien. Establecer una rutina flexible y realista es clave. Si escribes durante los minutos libres que tienes o en los momentos más tranquilos del día, seguirás avanzando en tu proyecto.
Es importante recordar que el equilibrio no significa hacer todo a la perfección, sino encontrar un flujo que te permita ser mamá y escritora sin sentirte culpable.
La escritura es también una forma de autocuidado que te permite reconectar contigo misma.
¿Cómo escribís vosotras cuando están dormidos? ¿Qué momento disfrutáis más de las teclas? Os leo en los comentarios.