La maternidad ha transformado mi forma de escribir de maneras que nunca imaginé.
Cuando me convertí en mamá, mi enfoque hacia la escritura cambió, y no solo en términos de los temas que elijo, sino también en la forma en que abordo el proceso creativo.
He aprendido a ser más paciente y flexible, tanto conmigo misma como con mis proyectos.
Las interrupciones, los momentos de caos y las prioridades cambiantes me han enseñado a no apegarme demasiado a un horario riguroso o a la perfección en cada palabra escrita. Ahora, lo importante es avanzar, aunque sea con pequeños pasos.
Además, la maternidad ha profundizado mi escritura.
He comenzado a explorar temas relacionados con el amor incondicional, los sacrificios, las emociones complejas que surgen con la maternidad, y las lecciones que los hijos nos enseñan.
La maternidad no solo ha influido en lo que escribo, sino también en cómo lo escribo.
¿Vosotras seguís escribiendo lo mismo o habéis cambiado? Os leo en los comentarios.