Aquí van algunas cosas que me han funcionado:
1. Aprovecha los pequeños momentos
Antes pensaba que necesitaba bloques de tiempo largos y tranquilos para escribir, pero pronto aprendí que esos momentos son un lujo cuando tienes un pequeñín en casa. Ahora escribo durante sus siestas, mientras juega un rato o incluso por las noches. Aunque sean 15 minutos, todo suma.
2. Crea un espacio acogedor para escribir
No necesitas un gran despacho; un rincón cómodo es suficiente. Yo escribo en la mesa del comedor con mi cuaderno, ordenador o incluso el móvil, y siempre tengo cerca una taza de té para sentirme cómoda. Tener todo listo de antemano me ahorra tiempo y excusas.
3. Sé flexible, pero constante
No siempre logro cumplir lo que planeo, y está bien. A veces un día no se da para escribir porque mi hijo necesita más atención o simplemente me apetece estar todo el día jugando con él. En lugar de frustrarme, me recuerdo que lo importante es volver al día siguiente. Constancia no significa perfección.
4. Incluye a tu familia
Hablar con mi familia sobre mis metas como escritora ha sido fundamental. Ellos me apoyan cuando necesito tiempo para escribir. Incluso el simple gesto de escuchar el avance de mi historia ya es algo.
5. Recuerda por qué lo haces
Escribir no es solo algo que hago; es algo que soy. Tener presente que este es mi sueño y que quiero dar a mi hijo un ejemplo de perseverancia me motiva, incluso en los días más complicados.
La maternidad y la escritura no tienen que competir. De hecho, creo que se complementan, porque la una inspira a la otra de formas que nunca imaginé.
¿Qué trucos usas tú para encontrar tiempo para tus pasiones? ¡Cuéntamelo en los comentarios!