Tú que me has visto caer y luchar para levantarme, algunas manos ofreciéndome su ayuda, pero no todas por humanidad sino por simple interés.
He aprendido a sobrevivir y a vivir, a luchar por aquello que he querido y creído que era lo mejor para mí, y déjame decirte que si te ha molestado el problema lo has tenido tú.
Hacía tanto tiempo que no me sentía así de imparable, llena de fuerza y con ganas de comerme el mundo.
Debo de decirte que hoy soy mucho más fuerte que ayer.
