Jugamos a un juego que nos salio tal y como queríamos, demasiadas confesiones en una sola charla a las tantas de la noche, hace ya unos años.
Dijimos cosas que a lo mejor por la mañana nos hubiésemos arrepentido de haberlas confesado.
Pero lo que se dijo ahí está, guardado en mi cabeza y en mi corazón.
Es por eso, que hoy te llamo amor, quien sabe si en aquel momento lo que dijimos fue fruto del cariño que nos teníamos, de las tonterías de las que hablábamos o simplemente porque nos habíamos enamorado.
Me desnude en palabras, te demostré todo lo que yo guardaba en mi ser.
Eres mi tentación más preciada.